TIRANDO DEL HILO
sábado, 12 de noviembre de 2016
viernes, 11 de noviembre de 2016
Querido aludido
Pamplona,
5 de noviembre de 2016
Querido aludido,
A usted que tiene la potestad de decidir en nombre de todos nosotros, hoy
le digo:
Estoy cansada de encender la televisión y solo oír hablar de desgracias. Me
encuentro en mi casa a las tres de la tarde. Un plato delante, y en la
televisión, el miedo reflejado en los ojos de un niño que muere de hambre a
miles de kilómetros de aquí. Estoy cansada de escuchar hablar sobre tarjetas black, de políticos corruptos, de guerras y de conflictos. Agotada de la
situación en la que ahora mismo se encuentra nuestra sociedad. Me consume la
impotencia que me hace sentir esta situación. Acallar mi conciencia para poder
disfrutar de la felicidad como lo haría un ignorante me abate. Ya dejan de
consolarme las escasas, pero aparentemente buenas, noticias.
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| Fuente: cdnb.20m.es |
Por las hojas que no caen
Veía
las hojas caer. Veía cómo caía una a una desde aquel alto árbol que estaba
frente a mí. La mayor parte de ellas caían estuvieran donde estuvieran y lo
hacían hasta llegar a la hierba húmeda del suelo. Ahí siento que están muchos.
Están en el suelo. Están en el suelo los que han vivido de emociones toda su
vida y ahora no tienen ninguna. Son aquellos que han vivido de las drogas del
placer desde sus inicios. Son hojas que forman parte de un árbol que siempre ha
sido abonado. Pero cuando llega el otoño las hojas caen esté o no abonado el
árbol. Irremediablemente, caen. Así también caen sus vidas cuando dejan de
tener su satisfacción. Así también llegan a la hierba húmeda del suelo.
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| Fuente: noticias.eltiempo.es |
El perdón y el olvido
Cuánto
duele cuando una lanza atraviesa tu costado, cuando una bala atraviesa tu pecho
o cuando un cuchillo se clava en tu espalda. Cuánto duele pensar que la herida que
dejan todos estos artefactos puede no sanar. Cuánto duele pensar que ese puede
ser tu fin. Más aún duele cuando es la lanza del desprecio la que atraviesa tu
costado, cuando es la bala del engaño la que atraviesa tu pecho o cuando es el
cuchillo de la traición el que se clava en tu espalda. Alguien nos ha hecho
daño. Alguien ha sido capaz de dirigir hacia nosotros esa lanza, esa bala o ese
cuchillo. Definitivamente, duele.
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| Fuente: mejorconsalud.com |
Adiós al compromiso
Ella.
La que no soporta los lunes y espera ansiosamente la llegada del viernes. La
que se siente feliz en cuanto tiene un momento de diversión. La que piensa que
ser joven equivale a pasarlo bien. Es ella. La extrovertida, la graciosa, la
fuerte, la orgullosa de ser como es. La que nunca parece tener un día triste y
a la que parecen importarle poco los problemas. Es ella. La que se siente
libre, porque hace lo que le apetece y cuando le apetece. La que cree que tener
una relación estable es algo que aún no toca. La que cree que ya vendrán los
tiempos de compromisos. O quizás no. Es ella. La que piensa que los problemas
dejan de ser problemas en cuanto se bebe más de la cuenta.
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| Fuente: 1wallpaper.net |
Tirando del hilo
Imagino
mi vida como un puzle y cada situación vivida como una pieza a encajar. Con
casi veinte años a mi espalda he podido comprobar que todas las piezas encajan.
No sobra ninguna. Ni siquiera aquella pieza a la que resulta difícil
encontrarle sitio. El
bebé de 4,6 kg que vino al mundo el 26 de diciembre de 1996 no pensaba esto.
Fui la única niña que nació en el Hospital Materno-Infantil de Málaga en esta
“curiosa” fecha y por si esto fuera poco, les sacaba una cabeza y unos cuántos
gramos al resto de niños que nacieron en ese día.
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